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20/04/2012

La Matriz Energética Argentina y la Política Energética

Energía. Optimizando recursos (Red de blogs Apuntes en línea)


El ingeniero Víctor Bravo, especialista en Economía Energética e investigador de la Fundación Bariloche, aporta a Bariloche Semanal un pormenorizado análisis de los recursos naturales con que cuenta el país, su actual aprovechamiento y posible optimización. Palabra autorizada, sostiene que “sin un Plan de Desarrollo Integral y Sustentable que dé una idea del tipo de país que los argentinos quieren en el mediano y largo plazo, toda política energética dejará de tener sustento. Como la energía, al menos en Argentina, es un satisfactor de necesidades del sistema socioeconómico, la calidad, cantidad y diversidad de la misma responderá al modelo de país que se decida. De otra manera lo hará el mercado, o mejor, los Bancos”, sostiene. (Ver trabajo completo, con gráficos y cuadros, en PDF adjunto)




La Matriz Energética Argentina y la Política Energética

 

1. Introducción

 

Esta presentación pretende ser una aproximación al tema y un disparador para el debate.

 

Lo que se expone es exclusiva responsabilidad de Víctor Bravo y no compromete a la institución donde trabaja.

 

La idea es presentar sólo los números indispensables que faciliten el análisis y den lugar a las propuestas de Política.

 

La información numérica en casi todos los casos proviene de la Secretaría de Estado de Energía.

 

Comenzaremos presentado la Evolución de la Estructura de Consumo Energético Argentino entendido como la Oferta Interna de Energía a nivel de las Fuentes Primarias.

A continuación se analizará la Estructura de Generación de Electricidad.

Luego se verán las posibilidades de cambio de estas estructuras hacia el futuro si se concluye que las mismas no son las adecuadas a la Disponibilidad de los Recursos Energéticos  de Origen Local.

Por último se presentarán las propuestas, muy generales, de Política Energética consideradas como condición necesaria para que los cambios deseables se produzcan.

 

2. La Matriz Energética Argentina y la Matriz de Generación Eléctrica

 

Las Fuentes energéticas Primarias que viene utilizando la Argentina desde 1970 son:

 

Petróleo

Gas Natural

Carbón Mineral

Hidráulica

Nuclear

Biomasas

 

No se ha incluido a la Eólica y Solar por ser hoy sus aportes muy poco significativos, pero se tendrán en cuenta al analizar la Energía Eléctrica.

 

EVOLUCIÓN DE LA MATRIZ ENERGETICA ARGENTINA: 1970/2009

 

AÑO

Petróleo

Gas Natural

Carbón Mineral

Hidroenergía

Nuclear

Biomasa

Total Oferta Primarias + Importación Secundarias

Total Oferta Primarias + Importación Secundarias

 

(%)

(%)

(%)

(%)

(%)

(%)

(%)

(KTEP)

1970

71,2

18,1

3,2

0,5

0,0

7,0

100,0

31879

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1980

62,0

25,5

2,7

3,7

1,9

4,3

100,0

44224

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1990

48,5

36,5

2,3

4,0

4,6

4,1

100,0

49325

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2000

41,2

46,2

1,3

4,7

2,7

3,9

100,0

66588

 

 

 

 

 

 

 

 

 

2009

35,5

51,2

1,5

4,7

2,7

4,4

100,0

78951


Fuente: Secretaría de Energía de la Nación.

 

Siempre los Hidrocarburos líquidos y gaseosos han representado la parte substancial del Consumo energético y en los 39 años observados sólo se ha logrado disminuir levemente su importancia.

Es notable la participación del Gas Natural, que desde la época de las privatizaciones, se ha convertido en la principal fuente energética.

 

El Gas Natural ha sustituido al Petróleo (considerado como sus derivados) en prácticamente todos los sectores de consumo. En el Residencial, en una primera época junto al GLP, desplazando al Queroseno; en el Transporte compitiendo con las Naftas; en la Industria reemplazando al Fuel Oil ; en la Generación de Electricidad, no sólo al Fuel Oil y Gas Oil, sino convirtiéndose en el fundamento de las centrales térmicas en desmedro de la expansión de la hidráulica y nuclear.

 

El carbón mineral, cuyas reservas son importantes, (durarían 640 años con los niveles de producción requeridos para la central térmica Río Turbio) aparece con una participación muy baja. El fracaso de la explotación del Yacimiento de Río Turbio y la disponibilidad de los hidrocarburos gaseosos y líquidos prácticamente excluyó a este energético de la matriz energética. Por otra parte, nunca su aporte fue significativo pues a diferencia de los países centrales Argentina pasó directamente de las biomasas (leña) a los hidrocarburos líquidos y gaseosos.

 

Otra particularidad de Argentina entre sus pares de América Latina es el poco peso relativo de las Biomasa (Leña y Residuos agroindustriales principalmente). Este desplazamiento del consumo de Leña, en especial a partir de los años 40 y 50 del siglo pasado tiene bastante que ver con la política que implementara Gas del Estado en cuanto a la difusión del GLP en garrafas que convirtió a Argentina en pionero en este aspecto y abrió el camino a la difusión del Gas Natural a partir del gasoducto del Sur de los años 1950.

 

En la generación de EE, hasta principios de los años 2000, se aprecia el desplazamiento de los Derivados de Petróleo principalmente por GN, en parte por Hidroelectricidad y en menor medida por Combustibles nucleares. Esta estrategia se interrumpe a partir de los años 2000 y el Petróleo recupera participación, debido fundamentalmente a la escasez de GN local y al práctico abandono de la Hidroelectricidad y la Nuclear.

 

Como se va detrás de la demanda de equipamiento Eléctrico se intensifica el aporte de los Ciclos Combinados, en general de menor costo de inversión y de menor tiempo de instalación, en desmedro de la Hidroelectricidad (viene perdiendo participación desde los años 1980) y la energía nuclear.

 

En síntesis, tanto a Nivel de la Matriz Energética como de la Matriz de Generación Eléctrica, el Gas Natural aparece acaparando más del 50 % de los respectivos consumos y en el primer caso si se adiciona al Petróleo se puede afirmar que Argentina es un país hidrocarburo dependiente.

 

 

¿Fue y es equilibrada esta estructura de la Matriz Energética con la disponibilidad de recursos energéticos locales?

 

La disponibilidad de Petróleo y Gas Natural 

 

 Hasta la época de las privatizaciones, principios de la década de los años 1990, la disponibilidad de Petróleo y Gas Natural era aceptable.

 

Pero para “facilitar” la privatización de YPF, una auditoría “independiente”, Gaffney, Cline y Asociados  las disminuyó en casi 28%.

 

Esto bajó las de Petróleo en casi 100 millones de metros cúbicos y las de Gas Natural en casi 210 miles de millones de metros cúbicos.

 

Sin estas quitas la duración de las Reservas Comprobadas de Petróleo en 1990 llegaba a los 12,3 años y las de Gas Natural a los 29,5 años.

 

A partir de ese año las Reservas Comprobadas de Gas Natural cayeron en forma dramática hasta situarse en el 2009 en 7,8 años mientras las de Petróleo caían a menos de 11 años.

 

Esto hay que relacionarlo con los hechos que se mencionarán a continuación:

 

Para el Gas Natural por una intensificación de la demanda por el lado del GNC; con un requerimiento muy alto por el lado de la generación termoeléctrica (Ciclos Combinados y Turbinas de Vapor en desmedro de la Hidroelectricidad y Nuclear); con la sustitución del Fuel Oil en el sector Industrial; con nuevas inversiones hidro-nucleares prácticamente congeladas; con la política exportadora, principalmente a Chile, ya que  desde 1990, prácticamente, sólo se hicieron gasoductos para la exportación. Así entre 1990 y 2009 se exportó un equivalente al 8% de la Producción de Gas Natural

Por otra parte las importaciones desde Bolivia disminuyeron y hubo que acudir a las de GNL a precios muy altos, comparados con los costos locales para, con la ayuda de los cortes, tratar de satisfacer la demanda

 

Para el Petróleo, la exportación fue una de las causas más importantes de la caída de las Reservas. Así ente 1990 y 2009 se exportó el equivalente al 26% de la Producción acumulada. La caída de las reservas no fue mayor porque se importaron volúmenes crecientes de Gas Oil y Fuel Oil para alimentar las centrales térmicas en reemplazo de un Gas natural no disponible, lo que motivó que el crecimiento del crudo procesado por las refinerías locales fuera prácticamente nulo. La incorporación de Reservas, en ese período, fue el resultado de las provenientes de yacimientos ya descubiertos  y no de exploraciones.

 

La decisión de las empresas de exportar Petróleo y Gas Natural se basó en una concepción meramente utilitaria desde el punto de vista del empresario privado. Lo que les importaba era recuperar lo antes posible las inversiones realizadas en la “compra” de YPF e incrementar la distribución de dividendos entre sus accionistas, ya que no era su responsabilidad asegurar el suministro futuro con producción local. Total, si el Petróleo local se terminaba, se lo importaba. Es decir, el Petróleo y Gas Natural eran considerados como mercancías y no como bienes estratégicos (política explicita del menemismo y que los gobiernos posteriores hicieron poco por cambiar).

 

La despreocupación de las empresas privadas por incorporar Reservas se pone en clara evidencia si se examina el número de Pozos exploratorios (medida bastante exacta de la predisposición al riesgo del empresario privado). Así, los promedios anuales de pozos exploratorios bajaron de 130 entre 1970-1979, a 106 entre 1980-1989; a 95, entre 1990-1999 y a 48, entre 2000-2009. Es decir, irrefutablemente la empresa Estatal YPF exploró mucho más que todas las privadas juntas y es responsable de la mayor parte de los descubrimientos de petróleo y gas natural del país. Por ejemplo, REPSOL llegó a perforar menos de 7 pozos de exploración por año.

 

Por otra parte, el auge de la exportación de Petróleo en las décadas del 90 y 2000 se dio con precios internacionales del petróleo relativamente bajos ente 27,6 y 34,0 dólares constantes el barril y esto ha implicado no sólo dilapidación de un recurso no renovable sino también una malversación del mismo. Si en un futuro se tiene que importar, se lo hará a precios el doble o triple de altos que cuando se exportó.

 

Es que Argentina no es un país petrolero sino un país con petróleo.

 

 

El Carbón Mineral

    

Las Reservas Medidas de Carbón Mineral en Argentina alcanzan a los 2027 millones de Toneladas pero si sólo se contabilizan las del Yacimiento de Río Turbio se tienen 752, 3 millones de Toneladas. Si se tiene en cuenta el inminente consumo de la Central Eléctrica de Río Turbio y otros consumos de Carbón Vapor se llega a una producción de 1,18 millones de Toneladas. En consecuencia la duración de las Reservas de Río Turbio, con los compromisos hoy existentes de producción, alcanzaría a los 637 años.

 

 

El Uranio

   

La fabricación de los elementos combustibles de las centrales nucleares de Atucha I y Embalse fue realizada hasta el año 1995 con uranio de procedencia nacional. Para ello la CNEA explotó diversos yacimientos en las provincias de Salta (Don Otto), Chubut (Los Adobes), Córdoba (Los Gigantes) y Mendoza (Huemul en Malargüe y Sierra Pintada en San Rafael).

 

En 1995, en razón de una brusca caída de los precios del uranio en el mercado internacional, se procedió a la suspensión de las actividades del yacimiento de Sierra Pintada, en la provincia de Mendoza (único que se encontraba en explotación) y a la importación de concentrado de uranio, realizándose el resto de los procesos de transformación en el país.

 

Hoy los precios del Uranio se han incrementado drásticamente, a cerca de 145u$s/ kr., y el país importa todo el combustible que consume.

 

En materia de reservas, el país cuenta con las certificadas entre los yacimientos de Sierra Pintada y Cerro Solo de 7000 toneladas de uranio, mientras que las reservas inferidas y pronosticadas son 3000 toneladas adicionales.

 

Por otro lado, el consumo actual de uranio es de 125 toneladas anuales, previéndose que éste alcance las 215 toneladas anuales en el año 2011-2012 cuando entre en funcionamiento Atucha II.

 

En consecuencia, si se volvieran a producir los elementos combustibles en el país, la duración de las 7000 tn certificadas de reservas de uranio sería de 33 años.

 

 

Energías Eólica y Solar

 

Argentina es un país privilegiado en cuanto a disponibilidad y calidad de vientos, en especial en la zona Patagónica.

 

Se estima un potencial instalable no menor a los 20000 MW y una disponibilidad oscilante entre 3000 y 4200 Horas año.

 

Actualmente hay instalados unos 58 MW y es inminente llegar a los 820 Mw.

 

El Potencial, en bruto, de 20000 Mw equivale al 70% de toda la potencia de centrales eléctricas instaladas en el año 2010 en Argentina.

 

Hoy sólo se aprovecha el 0,3 % y se llegaría en el 2012 al 4%.

 

La radiación solar incidente sobre el territorio nacional posibilitaría, teóricamente, satisfacer todas las necesidades de energía eléctrica, pero, entre otras cosas, a costos entre 3 y 5 veces los actuales, debido a los altos costos de inversión que conllevan tanto los paneles fotovoltaicos como los concentradores solares. Su aporte está circunscripto a pobladores aislados, muy alejados de las líneas de distribución de electricidad.

 

Recientemente se instaló una central solar en San Juan pero de sólo 1,2 Mw de tal manera que la participación de la Energía solar en el parque de generación eléctrica actual es insignificante.

 

Los Biocombustibles

 

Son el Etanol y el Biodiesel.

 

Recientemente han comenzado las mezclas del primero con las Naftas y del segundo con el Diesel Oil.

 

El etanol apenas cubre el 2,5% de la mezcla con Naftas y el biodiesel, el 7% de la mezcla con Gas Oil.

 

Los porcentajes están todavía alejados de las previsiones de un 10% de mezcla para ambos.

 

En el caso del Etanol hay un problema ya que actualmente la industria azucarera no está en condiciones de alcanzar las metas propuestas por el gobierno.

 

En el caso del biodiesel la situación es distinta pues el proveniente de la soja estaría en condiciones de aportar los volúmenes requeridos por el mercado interno ya que se producen 2,6 millones de toneladas de las cuales se exporta el 60%.

 

La existencia de tierras para la potencial producción de etanol y biodiesel para el mercado interno no sería un limitante.

 

Otra cosa es su conveniencia desde el punto de vista ambiental, social y económico para el conjunto del país y no sólo para las empresas productoras.

 

 

La Energía Hidráulica

 

El Potencial Hidroeléctrico instalable del país se estima en 27587 MW y si se le deducen los proyectos más cuestionados ambientalmente quedan 9828 MW.

 

Cómo se trata de Recursos renovables no se les puede asignar una relación Reservas–Producción.

 

Para tener idea de lo que significan esos valores del Potencial hidroeléctrico se los puede comparar con la potencia hidroeléctrica instalada al año 2010 que es de 11036 MW.

 

O sea que podría instalarse entre 2,5 y 0,9 veces el potencial actualmente instalado.

 

Se contestará ahora la pregunta:

¿Fue y es equilibrada esta estructura de la Matriz Energética con la disponibilidad de recursos energéticos locales?

 

-No es equilibrada la utilización de los recursos energéticos si se los compara con sus disponibilidades

 

Sintetizando:

 

Energético No Renovables

“Duración”

GN

7,8 años

Petróleo

11,0 años

Uranio

33 años

Carbón

640 años

Energéticos Renovables

 

Hidroelectricidad

2, 5 veces la potencia instalada hidroeléctrica en 2010

Biocombustibles

10-15 % de la demanda de Naftas y Gas Oil

Eólica

344 veces la potencia instalada eólica. En 2010

 

Pero este análisis no puede tomarse como la única respuesta. Es sólo una fotografía de la situación actual.

 

De todas maneras, conceptualmente se está presionando inadecuadamente sobre el Gas Natural y el Petróleo que son los recursos relativamente más escasos.

 

3. Nuevas Matrices de Energía Primarias y de Generación de Electricidad

 

No se pretende presentar las Matrices “Alternativas”, a nivel numérico.

 

Esto requeriría un trabajo de Planificación Socioeconómica del país y una Planificación del Sector Energético ya que la energía no es más que un satisfactor de las necesidades del sistema socioeconómico donde está inserto.

 

Así, una cosa será reconocer el Derecho a la energía en calidad y cantidad para todas las familias del país y un país adecuadamente industrializado, y otra cosa será un país donde el mercado sea el asignador de los recursos y los más pobres tengan menos energía y de baja calidad y se siga siendo exportador de materias primas con bajo o nulo valor agregado.

 

Estos dos “tipos de país” requerirán distintos tipos de energía en calidad y cantidad.

 

Pero  también es importante saber cuáles son los energéticos principales del País considerando  el Consumo final de energía:

Por fuentes, representan  los siguientes porcentajes sobre el total consumido:

 

GN……42  %

EE…….18,4 %

Gas Oil:: 18,0 %

 

Es decir, tres fuentes absorben casi el 80 % del consumo de energía final  y ye se vio que a su vez el GN permite generar el 51 % de la electricidad

 

En cuanto al consumo por sectores:

 

Las  Industrias  consumen el 32 % de la energía  con predominio del GN que absorbe el 61 %.

El Transporte consume el 29 % de la energía, con el Gas Oil  aportando el 40 %.

El Residencial consume el 24 % de la energía,  con el GN  representando el 64 %.

 

Es decir, tres sectores  representan el 85 de los Consumos Finales de Energía

 

En consecuencia, para modificar la indeseada estructura de la Matriz energética actual habrá que trabajar sobre tres fuentes: GN, EE y Gas Oil, y sobre tres Sectores: Industrias, Transporte y Residencial, además del Centro de transformación de Energía que es la Generación de Electricidad

 

-Las posibilidades de los Recursos Energéticos

 

A continuación se analizará para cada recurso energético la posibilidad de seguir abasteciendo hacia el futuro el sistema  energético Argentino.

 

El Petróleo

 

Se debe aclarar que la producción de petróleo cae año tras año.

 

No se ha explorado lo suficiente, no sólo las cuencas productivas, sino las no productivas y en particular es casi nulo el esfuerzo en lo que se refiere a la extensa plataforma continental.

 

Como referencia no definitiva, de cuánto Petróleo no se ha  descubierto aún se tienen los datos de las reservas Comprobadas (398 millones de m3 ya descubiertas), Probables y Posibles (252 millones de m3) que da la Secretaría de Energía, y de las Especulativas (512 millones de m3) que da el Geological Survey de USA y que totalizan 1162 millones de m3.

 

Las Probables, Posibles y Especulativas, que son las de mayores valores, hay que localizarlas y convertirlas en Comprobadas.

 

Unas palabras sobre el reciente anuncio del descubrimiento del Yacimiento de Petróleo

(shale oil) en Vaca Muerta, Neuquén.

 

Es una buena noticia pero hay que tomarla en su real dimensión.

 

YPF Estatal conocía la existencia de hidrocarburos en este tipo de estructuras  en los años 80.

No los explotaba por disponer de suficientes  Reservas del tipo “convencional”; por ser sus costos de inversión más altos que los de sus yacimientos “convencionales” y porque no preveía la exportación masiva como se dio luego de la privatización.

Era una política conservadora del recurso.

 

Las reservas “descubiertas” luego de perforar 6 pozos exploratorios (todos exitosos y esto sólo ocurre cuando se está ante la extensión de yacimientos descubiertos) llegarían a los casi 24 millones de m3 de petróleo de alta calidad.

 

Hay que ser cuidadosos y observar el comportamiento de los pozos productivos a medida que se vaya extrayendo el petróleo y verificar que no se producen pérdidas de presión que disminuyan su vida útil. Esto sólo lo dirá el transcurso del tiempo.

 

Este volumen  no alcanza a reponer la producción de petróleo de Argentina del año 2010 que llegó  a los casi 36 millones de m3

 

En consecuencia  no impide que la relación Reservas / Producción siga disminuyendo.

 

El país, para ir mejorando la duración de sus Reservas de Petróleo, necesitaría incorporar  no menos de 40 a 50 millones de m3 por año.

 

La incorporación de las reservas de petróleo  anunciadas está dentro de las llamadas Probables y Posibles  de descubrir que sumaban  a fines del año 2009  252 millones de m3.

 

Es probable que siga “descubriéndose” petróleo y Gas Natural de este tipo de estructuras  y bienvenido sea.

 

De todas maneras, salvo descubrimientos espectaculares en la Plataforma continental, Argentina debería ser muy cuidadoso con el petróleo que encuentre y tratar en lo posible de disminuir su consumo ya sea por sustitución (aparecen los biocombustibles; el Gas Natural que es el recurso relativamente más escaso) y esencialmente por ahorro energético muy particularmente en el sector transporte, que es donde se concentra el grueso del consumo. En este sector sería esencial un reordenamiento del flujo de pasajeros y cargas, pasando del transporte individual al público, del camión al FFCC y el fluvial. Regulando  la fabricación e importación de los automóviles particulares y cuatro por cuatro, para que bajen sostenidamente sus consumos específicos.

 

Con este paquete de medidas podrían transportarse más eficientemente las cargas y personas que requiere el sistema y disminuir drásticamente el consumo de derivados de Petróleo.

 

Esto llevará a adaptar capacidades y estructuras de las refinerías a este nuevo tipo de demanda.

 

Gas Natural

 

Como se  hizo para el petróleo, se verá que ocurre con el Gas natural, cuya producción también viene disminuyendo.

Como referencia, no definitiva, de cuánto Gas Natural  no se ha  puesto en producción aún, se tienen  los datos, en miles  de millones de m3 , de las Reservas Comprobadas (379 ya descubiertas) Probables y Posibles (476) que da la Secretaría de Energía y de las Especulativas (1039) que da el Geological Survey de USA  y que totalizan  1894.

Pero también  hay que localizarlas y convertirlas en Comprobadas. Es decir,  no hay nada seguro y no se podría diseñar una política de uso del GN como si esos valores ya existieran.

 

De todas maneras las exploraciones serán la única manera de comprobar más reservas y hasta ahora esto no se está haciendo.

 

Dos palabras sobre el denominado Gas Natural de “arenas compactas” o similares  recientemente anunciado como “descubrimiento”  principalmente en  la cuenca Neuquina.

 

Estas existencias eran conocidas por YPF estatal y se decía, en el ambiente petrolero, que debajo de Loma de la Lata había magnitudes de Gas Natural similares a las encontradas y que no se las explotaba porque el consumo interno no lo ameritaba y era prudente conservar el recurso para generaciones futuras.

 

Según U.S. Energy Information Administration este tipo de recursos, las arenas compactas son técnicamente recuperables pero no necesariamente económicamente recuperables,  en Argentina llegarían a los 21891 miles de millones de m3, es decir, casi 58 veces las reservas comprobadas actuales y 13  veces los  valores que menciona el Geological Survey de USA.

 

Estos valores no se pueden tomar como comprobados, por varias razones: hay que perforar un número importante de pozos para verificar la extensión de las formaciones, hay que ver cómo se comportan las estructuras cuando el Gas Natural se extrae y  hay que ver a qué costo puede extraerse.

Recién entonces se podrá tener una idea de la magnitud y  esto puede demorar varios  años.

 

Entonces no se deben  “gastar”  ni   comprometer  cantidades   de Gas Natural, “a cuenta”.

 

Otro tema no menor es que el precio que se pagará por este “Gas Nuevo”  estará muy cerca de los 5 U$S/MMBTU (Programas Gas Plus), lo cual acrecentará la ganancia de los operadores. Si no se controla que parte de este gas es “nuevo” y que parte proviene de arenas “convencionales” se puede estar repitiendo lo ocurrido en otras épocas con la renegociación de los contratos de producción de petróleo, donde las contratistas solicitaban y obtenía mayores precios  con la promesa de sacar más petróleo por “recuperación  terciaria” y luego lo obtenía  de recuperación primaria o recuperación secundaria. Entonces será imprescindible, mientras se mantenga la explotación privada, disponer de los perfiles de producción de cada pozo  y de inspecciones in situ para verificar la real procedencia.

 

Por el lado de la demanda lo primero que hay que hacer es  tratar  de sustituir al Gas Natural   en los consumos donde pueda hacerse, y parecería que casi el único es el de  la generación de electricidad.

En  los sectores  Industrial, Residencial  y de Transporte hay que  recurrir al ahorro energético con lo cual se pueden satisfacer iguales necesidades de energía  con menores consumos y medidas de este tipo en el Sector Industrial pueden reducir los consumos calóricos  hasta en un 40 %.

Por otra parte el Noreste argentino carece de Gas natural y esto presionará sobre su demanda.

Además es más conveniente para la población de menores recursos utilizarlo en lugar del GLP, cuyo precio es hoy casi 4 veces mayor que el del Gas Natural.

 

Por el lado de la oferta, el dominio de la coyuntura sobre la planificación, está generando  cuantiosas compras y compromisos de compra de GNL.

 Incluso las recientes conversaciones avanzadas para adquirirlo de Qatar  por casi 4000 Millones de dólares, sin licitación; el gasoducto desde Bolivia al NEA, a la espera de la confirmación de que Bolivia dispone de los 27 millones de m3/ día para exportar; más las instalaciones existentes y en construcción, incluso con Uruguay, para regasificar el GNL importado, (que puede conducir a sobreinversiones), son un indicador  de la mencionada falta de planificación del sector energía.

 

Por otra parte si se confirmara en una magnitud, de por ejemplo el doble de las reservas actuales, lo recuperable de “arenas compactas”, a este gas no sólo habría que sacarlo sino incrementar al mismo tiempo la capacidad de los gasoductos para llevarlo a los centros de consumo.

 

Lo que de ninguna manera debería hacerse es exportar Gas Natural para no repetir, frente a reservas abundantes, el error de los 90.

 

El Gas Natural debe privilegiarse para el consumo interno,  de esta  generación y de las futuras, no sólo el residencial, y para llevarlo a los lugares del país que no cuentan con suministro  y analizar las posibilidades de su industrialización.

Por ejemplo si el país se transformara, como parece indicarlo la demanda, en ”gasífero”  y escaso en petróleo,  se lo podría convertir en líquidos pues la tecnología existe.

 

En síntesis, hay que planificar la demanda, implementar medidas de ahorro energético y ser muy cuidadosos con la oferta si se confirman las magnitudes del proveniente de “arenas compactas”.

 

Los Biocombustibles

 

Más allá de lo que se mencionó anteriormente, por el lado de la demanda el Alcohol etílico, hoy de la caña de azúcar,  puede sustituir una parte de las naftas (10-15%) y el Biodiesel, hoy de aceite de soja, sustituir parte del Gas Oil (10-15%) que es una de las formas de energía más consumidas en el país (en Transporte y Agro).

 

Pero hay problemas para que los Ingenios Azucareros suministren los volúmenes requeridos para la mezcla con Naftas.

 

No ocurre lo mismo con el Biodiesel, del cual se exporta el 60% de la producción.

 

Quizá haya que pensar seriamente en obtener alcohol  de sustancias celulósicas y no de azúcares directos y biodiesel, de Algas. Todas tecnologías de segunda generación.

 

Pero, cuáles son algunos de  los problemas que  presentaría una masiva penetración de estos Biocombustibles:

 

-Su producción está concentrada en muy pocas empresas  y no en pequeños y medianos  chacareros.

-La competencia entre el precio del azúcar con el alcohol y del aceite con el biodiesel, que llevaría a los productores a asegurarse “precios adecuados” cuando se incrementaran los del azúcar y los aceites. Por ejemplo, las retenciones a la exportación de biodiesel son del 14% y las de los aceites del 34%.

-Una contribución a la sojización del campo con su secuela de problemas ambientales (degradación de suelos por uso y abuso de agroquímicos) y sociales (expulsión de pequeños y medianos productores rurales de sus campos).

-Encarecimiento del precio de los alimentos si se decidiera, por ejemplo, la producción masiva de alcohol de maíz para sustituir o complementar el proveniente de la caña.

 

Todos estos problemas deben ser cuidadosamente analizados en un contexto de largo plazo y donde no entre en juego sólo el sector energía sino lo social, lo ambiental, el sector  agropecuario y el sector de Ciencia y técnica.

Pero de todas maneras pueden sustituir una parte de los consumos de Naftas y de Gas Oil.

 

El Hidrógeno

 

El país cuenta con importantes núcleos de investigadores  sobre este vector energético e incluso con algunas plantas piloto.

El problema para la difusión masiva es el del almacenamiento, pero no hay que perderlo de vista.

 

El Litio y el coche eléctrico

 

 Vale la pena mencionarlo porque en zonas de la puna jujeña se dispone de reservas muy grandes de este mineral y es probable que la industria automotriz, cuando convenga a sus intereses,  le dé un fuerte impulso al auto eléctrico.

En consecuencia este es otro nicho que no puede ignorarse y dejarse en manos extranjeras.

De otra manera sólo seremos proveedores de otro recurso natural cuya industrialización se realizará fuera del país.

A su vez  hay fuerte resistencia de comunidades indígenas a la  explotación de las sales pues no se los ha consultado ni respetado sus derechos como habitantes originarios del lugar de emplazamiento de las minas.

 

La Generación  de Electricidad

  

 Así como se mencionó la caída en la producción de petróleo  y de Gas Natural, lo mismo podría decirse respecto del suministro de energía eléctrica que no acompañó los requerimientos de la demanda y esto motivó cortes en el suministro, más allá de la falta de reserva de potencia y energía.

 

En primer lugar, la forma más adecuada de atacar el problema de la Generación de electricidad será disminuyendo su consumo, de esta manera la presión sobre las formas de energía destinadas a satisfacerla será menor.

Para eso las medidas de ahorro energético serán esenciales  y entonces se podrá saber cuánta electricidad es realmente necesaria para satisfacer en cantidad y calidad los requerimientos del sistema socioeconómico.

El Ahorro es posiblemente la forma más barata para la gestión adecuada del  sistema de generación de electricidad.

Se han realizado numerosos estudios que indican las medidas a tomar en cuanto al ahorro  de electricidad.

Estas medidas pueden instrumentarse en todos los sectores de consumo: Residencial, Industrial y Servicios que son los más demandantes  de electricidad.

 

Sólo se citarán las vinculadas con los usos para el Sector Residencial: iluminación, acondicionamiento de aire, heladeras, otros artefactos electrodomésticos y el stand by (consumos de electricidad cuando los artefactos están apagados). Actuando sobre ellos se pueden conseguir ahorros totales de un 30-40 % en los consumos satisfaciendo las mismas necesidades.  No implementar  estas medidas sería  caer en  el  despilfarro.

 

Pero no sólo debe actuarse sobre los sectores de consumo sino sobre la oferta de electricidad, disminuyendo las pérdidas  en las líneas de transmisión y distribución y en los transformadores y procurando la interconexión de los sistemas eléctricos tanto los troncales como los locales y procurando las  conformaciones anilladas  y no las  redes radiales.

 

 Al realizar el análisis  de las fuentes de generación se podrán decir algunas palabras del futuro del Carbón Mineral, la Energía Nuclear, la Hidroelectricidad y las Energías Eólica y Solar.

 

Es sabido que la Generación Térmica Fósil  de Electricidad junto con el Transporte son los mayores emisores de Gases de Efecto Invernadero y es responsabilidad, o debiera serlo, de la generación presente bajar los niveles de  emisión.

 

Argentina ha sido uno de los países, que con la fuerte participación de la hidroelectricidad  en la generación Eléctrica,  más se ha preocupado por este aspecto.

Pero los equipamientos de la última década están revirtiendo esa tendencia con la construcción de Ciclos Combinados y Turbinas de Vapor accionadas con Gas Natural, Fuel Oil o Gas Oil. Es que si no se planifica o se deja en manos del sector privado la oferta, siempre se terminará ejecutando este tipo de centrales, que se ponen en funcionamiento en  menos tiempo que las hidroeléctricas  y nucleares y que tienen menores costos de inversión. Pues parecería que al sector privado le preocupa poco el origen del Gas Natural, Fuel Oil y Gasoil requeridos pues si no se tienen en el país se pueden importar.

 

Es decir, prácticamente se abandonaron  la generación hidroeléctrica  y nuclear, que no producen Gases de Efecto Invernadero, aunque tengan otros inconvenientes.

 

- Se vio que las disponibilidades de Carbón Mineral son muy grandes en Argentina con relación a su consumo.

Como Argentina no tiene reservas de carbón aptas para su coquificación y uso en la industria siderúrgica toda expansión de la misma con la tecnología del Alto Horno requerirá Carbón Importado.

 

Está definida la construcción en Río Turbio de una Central de ciclo Combinado a Carbón Nacional, para lo cual hay que reactivar el Yacimiento ya que de otra manera operará con Carbón Vapor importado  lo cual además de  poco feliz, parece un hecho definido.

 

Los problemas ambientales que ocasiona la operación de Centrales Eléctricas a Carbón, pese a las mejoras tecnológicas como los lechos fluidizados,  no permiten ser muy optimistas respecto de lo conveniente  de convertir  más Carbón en Energía Eléctrica.

 

La Generación de Electricidad con energía nuclear tuvo una interrupción  de varias décadas desde la instalación de Embalse en Córdoba, cosa que se revertirá con la incorporación de Atucha II próximamente.

 

Si bien Argentina posee recurso de uranio  comprobados suficientes para el funcionamiento de las tres Centrales y los comprobables pueden ser importantes, las Centrales funcionaran con combustible importado pues, como se dijo,  se discontinuó  la fabricación local.

 

Argentina, en los inicios de la década del 60, luego de un minucioso estudio que realizara la CNEA con el apoyo del CONADE, seleccionó como la mejor tecnología para las centrales nucleares del país las de uranio natural moderadas y refrigeradas con agua pesada.

Esta elección se basó en las posibilidades de que Argentina, léase la CNEA,  desarrollara la cadena completa de los combustibles nucleares, incluso el  Agua Pesada y se acercara a la construcción de sus propios reactores.

 

Uno de los problemas para explorar y explotar los yacimientos de uranio es el de los graves pasivos ambientales que se dejaron en las minas abandonadas, que aún no han sido remediados y que han generado una resistencia comprensible de los pobladores de las áreas de influencia. Es que para extraer el uranio se utiliza ácido sulfúrico que potencia el drenaje ácido minero.

 

Por otra parte el reciente “accidente” nuclear de Japón ha  incrementado fundadamente los temores frente a esta fuente de energía. Nadie quiere tener una Central Nuclear cerca.

 

Si bien el accidente  de Japón fue consecuencia de un sismo y de un maremoto, parece que tampoco hubo en la empresa privada operadora los recaudos necesarios, incluso  respecto   de la calidad de las instalaciones  construidas

 

Incluso habrá que hacer una enorme tarea de divulgación sobre las bondades y peligros de las centrales nucleares antes de dar continuidad al Plan Nuclear Argentino. Por ejemplo, debates serios y responsables entre los defensores y opositores y en última instancia dejar en manos de los pobladores la decisión final. Es que no se pueden  minimizar las graves consecuencias de construir centrales nucleares en zonas de alta sismisidad (por ejemplo San Juan y Mendoza). De ser necesarias,  pueden construirse en zonas de muy baja posibilidad de terremotos y llevar la energía mediante líneas de transmisión.

 

Lo que tampoco puede negarse es el problema, quizá más serio, que presentan las centrales nucleares, que es el de la disposición definitiva de los combustibles “quemados” y que hoy están contenidos en piletones de agua anexos a las Centrales y que durante muchos años mantienen niveles altos de radiactividad.

 

Tampoco pueden desconocerse los usos de la energía nuclear distintos a la Generación de electricidad, en particular los vinculados con los tratamientos oncológicos donde esta fuente es insustituible.

 

Otra sugerencia es que la operación de las centrales  no esté en manos privadas para no correr el riesgo de que el afán de lucro se ponga por encima de la seguridad.

 

También, como se hizo en los 60, se  debe analizar cuidadosamente la conveniencia para el país de volcarse a la Tecnología de Reactores basada en el uranio enriquecido y el agua liviana.

Por eso es recomendable  que en el proceso de selección de constructores de posibles reactores nucleares, prime, antes que las facilidades de financiamiento, la experiencia de la firma y la posibilidad de asimilación  y réplica de la tecnología  por parte de la CNEA e INVAP.

 

En síntesis la sensación es que no resultará fácil incrementar sustancialmente el número de Centrales Nucleares en Argentina

 

Las Centrales Hidroeléctricas

 

La discontinuidad  de la construcción de estas centrales tiene bastante que ver con la desaparición de Agua y Energía e Hidronor.

 

Agua y Energía era una ferviente partidaria de lo hidro y había hecho un exhaustivo relevamiento de las posibilidades de todas las cuencas hidrográficas del país para  detectar sus posibilidades para emplazar  este tipo de Centrales.

Pero como son obras de altos requerimientos de capital y largos períodos de maduración, se impusieron estos inconvenientes antes que (los objetivos) de no consumir combustible, de no emitir Gases de Efecto Invernadero y, esto es fundamental, de propósitos múltiples. Este es el objetivo  de este tipo de centrales, los propósitos  múltiples, y no sólo el generar electricidad. Es decir,  regular los flujos de los ríos, atenuar  las crecientes, almacenar agua para riego.

Estos propósitos múltiples los tenían  muy claros  los técnicos de Agua y Energía.

Después, es cierto, en muchos casos, se privilegió la generación de electricidad en la operación de los embalses, entre otras cosas, porque ese propósito era el que aseguraba ingresos y también las necesidades de electricidad del área metropolitana exigían el uso de gran parte del agua almacenada. Para regular estos usos deben funcionar autoridades de Cuenca donde participen todas las partes interesadas

 

Hoy distintos grupos cuestionan la construcción de las grandes Centrales Hidroeléctricas, por las inundaciones de terreno y desplazamiento de pobladores que los embalses provocan o por la eliminación de  lugares de alto valor paisajístico.

 

Como en el caso de las Centrales nucleares habrá que debatir estas cuestiones con la gente suministrándole toda la información que avale la teoría que se sustenta.

 

De todas maneras hay en carpeta entre 10000 y 28000 MW instalables cuyo aporte en el futuro puede ser decisivo si no se quiere depender de las Centrales Térmicas Fósiles a Petróleo y/ o Gas Natural

 

Las Centrales Eólicas

 

El país es privilegiado en cuanto a la disponibilidad y calidad de los vientos en especial en la zona Patagónica y en ella ya han comenzado a instalarse aerogeneradores.

 

Este tipo de equipamiento tiene entre sus características la intermitencia, es decir, no está disponible durante un buen número de horas del año, no sólo por falta de vientos sino por exceso de viento, y esto conlleva la necesidad de instalar potencias alternativas porque la electricidad es requerida durante las 8760 horas del año.

 

Es decir que los aerogeneradores sólo serán un complemento importante de la oferta de electricidad pero no podrán por sí solos hacer frente a la demanda.

 

En algunos países de Europa donde se ha introducido su uso no llega a aportar, al menos hoy,

más del 20 % de la electricidad requerida, que no es poco, pues siempre implicará un menor consumo de Petróleo y Gas Natural.

 

Sobre el potencial instalable se mencionan algunas cifras enormes, pero probablemente  habría que optar por la alta y razonable de 20000 MW, equivalente aproximadamente a la de las hidroeléctricas  en carpeta.

Pero estos 20000 MW, con la mencionada indisponibilidad, de instalarse en su totalidad implicarán un aporte real al sistema de 6000 a 8000 MW.

 

Una de las mayores ventajas de los aerogeneradores, es que en el país se cuenta  con capacidad para construirlas, por ejemplo a través de INVAP y de IMPSA, pero es lamentable que se esté pensando en ceder ese mercado a empresas, alemanas, españolas y danesas.

 

La Energía Solar

 

Por ahora su aporte a la Generación de Electricidad  mediante paneles fotovoltaicos parece que estará circunscripto a usuarios aislados alejados de las líneas de distribución.

Este aporte no es despreciable en términos cualitativo pues permite llevar iluminación, comunicaciones y a veces conservación de alimentos a pobladores aislados y a escuelas y hospitales rurales.

 

Como la disponibilidad del recurso, al menos de día (perdón por el chascarrillo), es prácticamente  inagotable, es posible que el futuro para el suministro de energía  en el mundo esté en este energético.

Hay que encontrar superficies de captación más eficientes que el silicio y los estudiosos del país no pueden permanecer  ajenos a estos avances

 

Si bien no está referido a la generación de electricidad, el calentamiento  de agua a través de los colectores solares es un uso más sencillo y más difundido y también puede ahorrar combustibles.

 

La energía Geotérmica 

 

Las turbinas que accionan las centrales térmicas son accionadas por vapor de agua que producen los combustibles fósiles o nucleares.

Pero la energía geotérmica permite extraer agua caliente o vapor de agua de estructuras existentes en el subsuelo que pueden accionar turbinas y generar electricidad sin gasto de combustibles.

En el país hay 12 provincias que cuentan con un  potencial geotérmico  que permitiría instalar en el largo plazo 1000 Mw.

La magnitud no es significativa, pero todo suma.

En Copahue, Neuquén, está  en tratativas la construcción de una central de 30 Mw que es resistida por una parte de los habitantes por los impactos ambientales.

 

Las Bioenergías

 

Entendiendo por tales los residuos forestales y agroindustriales, el biodiesel y el biogas, podrían aportar otra cifra no significativa y cercana a los 500Mw, en buena parte  para autoproductores industriales.

 

Sintetizando sobre la Nueva Matriz

 

No parece  muy sencillo en el corto y quizá mediano plazo hacer descender drásticamente la participación del Gas Natural en los sectores de Consumo Final de energía. Lo que sí se puede hacer en bajar su consumo. Es decir, la participación seguirá siendo alta pero sobre valores absolutos que disminuyan o que crezcan a tasas más moderadas que las históricas. En especial si se confirma la magnitud de las reservas de las “arenas compactas”. Si puede bajarse su participación en la Generación de Electricidad  privilegiando a las energías Hidroeléctrica, Nuclear y Eólica. Para ello habrá que analizar seriamente, es decir sin prejuicios,  el papel  que se dará en el futuro, que comienza hoy, a las energías Nuclear, Hidroeléctrica y Eólica.

 

El Petróleo  puede convertirse en el energético relativamente  más escaso, salvo descubrimientos muy importantes en Aguas marinas, y por eso deberá minimizarse su uso, mediante las mezclas adecuadas de alcohol y biodiesel a las Naftas y Gas Oil. Pero esencialmente cambiando las modalidades de transporte de personas y cargas (Ejemplo: menos  camiones y colectivos y más trenes).

En todos los usos la medida esencial, porque es la “fuente energética” más “disponible”, es  implementar las medidas   de ahorro energético  antes señaladas.

 

 

 

 4.- Algunos Elementos para definir la Política Energética

 

Un presupuesto previo.

 

Sin un Plan de Desarrollo Integral y Sustentable que dé una idea del tipo de país que los argentinos  quieren en el mediano y largo plazo, toda política energética dejará de tener sustento.

Como la energía, al menos en Argentina, es un satisfactor de necesidades del sistema socioeconómico, la calidad, cantidad y diversidad de la misma responderá al modelo de país que se decida.

De otra manera lo hará el mercado, o mejor, los Bancos.

 

-Recrear la Planificación Energética como indicador de la asignación más adecuada de los recursos energéticos y que tenga  como objetivo principal  asegurar el abastecimiento de energía en cantidad y calidad  que requiere el sistema socioeconómico, no sólo el de las generaciones presentes sino el de las futuras. Estos planes deberán ser independientes de los períodos de gobierno y deberán ser actualizados  anual o bianualmente.

 

-Hacer que la Secretaría de Energía, o Ministerio a crear, se jerarquice y  sea la encargada de aplicar las Políticas del Plan Energético y no como es ahora que la no planificación, tremendamente cortoplacista, está en manos del Ministerio de Planificación y de la  Secretaría de Comercio.

 

-Recrear los Sistemas de Información Energética recuperando por ejemplo los Boletines anuales de Combustibles y de Electricidad, por supuesto mejorados y llevados a medio electrónico y que facilitaban muchísimo las tareas de los estudiosos de la energía.

 

-Elaborar un Código Energético, rector de la actividad en todo el país. Es que la reforma constitucional transfirió los recursos naturales al dominio exclusivo de la Provincias  y esto está generando, para ser suave, desequilibrios y asimetrías en el manejo de dichos recursos y hace muy difícil diseñar y aplicar una política energética coherente. Este Código debería ser elaborado por el Congreso Nacional.

 

Una condición necesaria para que pueda implementarse una política energética  que contemple los intereses presentes y futuros del país y de sus habitantes es la recreación de las Empresas Estatales Energéticas, cada una con su ámbito de influencia y coordinadas a través de la Secretaría de Energía. 

 

Pero estas Empresas deben tener autonomía de gestión, su personal directivo debe ser seleccionado por concurso y no por amiguismo partidario político, deben presentar anualmente sus Planes insertados en el Plan Energético Nacional, deben rendir cuentas de sus acciones en cuanto al cumplimiento de las metas  contenidas en el Plan, no sólo las de producción y ser Federales, es decir, las Provincias deben integrarse a sus directorios y participar no sólo de las decisiones sino de los  “beneficios “ que las Empresas produzcan.

Quizá el modelo, adaptado a nuestra realidad, sea el de empresas como Electricidad de Francia y sus contratos de Plan.

 

Cuando las Provincias tengan sus empresas provinciales, sin perder  una adecuada autonomía de acción  deberán integrarse a la Empresa Nacional.

De esta manera los recursos naturales existentes en territorios provinciales serán ahora de las provincias y de la Nación y lo mismo deberá ocurrir con los energéticos existentes en aguas marinas.

 

Como hoy no existen empresas energéticas nacionales y en el caso de los hidrocarburos las empresas privadas ejercen en los hechos el dominio de los recursos existentes en sus concesiones, parece importante analizar detenidamente la ley de hidrocarburos 17319 vigente, en especial en cuanto al cumplimiento de las inversiones y buena praxis, y en caso de incumplimiento revertirlas al patrimonio estatal.

Es posible que fuera más beneficioso para el País recuperar YPF, auditando cuidadosamente su verdadero valor, destinando a ese efecto Divisas del Banco Central antes que  pagarle  la “deuda” no verificada al Club de París.

En este camino habría que suspender la extensión de los contratos de concesión que están haciendo las provincias y revisar las otorgadas.

 

Los dos puntos que siguen hay que analizarlos en el siguiente contexto que dará una idea de la magnitud del “negocio” de los hidrocarburos en Argentina.

 

-En el año 2009 el Ingreso Bruto  de la venta de Derivados de Petróleo más las exportaciones  y menos la importaciones generó unos 21000 millones de dólares

 

-El Valor Económico de las Reservas de Petróleo y Gas Natural, al año 2009,  a precios internacionales, alcanzaba 262000 millones de dólares

 

Pero ¿cómo se financiará la realización de las obras energéticas?

 

Hace años gran parte del financiamiento de las obras energéticas, provenía de los impuestos a los combustibles que eran asignados para construir centrales hidroeléctricas, nucleares y convencionales y para construir las redes de gasoductos del país.

Durante los 90 se privatizó todo y el Estado delegó en las empresas privadas la realización de las inversiones porque “el mercado era un buen asignador de recursos”

Esta política continuó con los gobiernos posteriores.

Pero el empresario privado debe responder a los intereses de sus accionistas y estos no necesariamente son coincidentes con lo que el país necesita en cuanto al tipo y oportunidad de las obras.

El objetivo de hacer más transparente el mercado y  más competido, prácticamente no se cumplió y las consecuencias están a la vista.

Además de la buena gestión y de los recursos provenientes de los impuestos a los combustibles, vía Fondo de Energía, se  pueden obtener recursos de los créditos de proveedores de equipos, de Bancos Multilaterales, de la recreación del Banco Nacional de Desarrollo (es decir, redireccionar el sistema bancario actual) y asociar mediante emisión de bonos a los argentinos.

 

¿Qué papel le cabe al empresario privado en este esquema?

 

En forma muy general puede decirse que el equipamiento del sector energético en Argentina requiere de entre un 5 a 8% del PBI, dependiendo del atraso de obras y de crecimiento de la demanda que, como se dijo, se pretende sea atenuada por el Ahorro Energético.

Entonces el Sector Privado que quiera vincularse a la Energía deberá reconvertirse, dejar la operación de los yacimientos y las centrales eléctricas, gasoductos, etc., a las empresas estatales y dedicarse a la fabricación e instalación de los equipos que requiere la actividad.

Para ello dispondrá del poder de compra de las empresas estatales que puede oscilar entre los 15000 y 20000 millones de dólares año (esto surgirá de los Planes Energéticos que se elaboren).

Parece que este papel empresarial puede resultar más útil al país que el de los actuales  “empresarios” participantes argentinos en YPF-REPSOL y en la ex Petrobras.

Esta “argentinización” de YPF y parte de PETROBRAS se parece bastante a la de los viejos contratistas de YPF, cuando algunos, crearon su imperio sin prácticamente ningún riesgo empresario. 

 

La política de Precios y Tarifas de la Energía

 

La forma más genuina que tiene una empresa de financiar la capacidad de su estructura productiva es mediante los ingresos que percibe por la venta de sus productos.

 

En el caso del sector energía no es  habitual que una empresa pública o privada autofinancie  la totalidad de sus inversiones. Es que muchas veces hay que realizar inversiones cuantiosas que maduran varios años después.

 

Por eso se suele recurrir al crédito bancario y al de proveedores y a veces a la capitalización de la empresa.

 

De todas maneras no es conveniente que los ingresos propios no alcancen para cubrir una parte más o menos importante de las inversiones.

 

En el país se está aplicando una errada  política de precios y tarifas de los productos energéticos, especialmente para la electricidad  (se dice que las tarifas apenas cubren el 20 % de los costos) y el Gas natural, cuyos valores de venta al consumidor final  están muy bajos.

El caso de los derivados del petróleo es distinto y los precios actuales, medidos en dólares constantes por litro,  para el Gas Oil  y la Nafta Súper están hoy por encima de los vigentes  durante la convertibilidad.

Las bajas tarifas para la electricidad y el Gas Natural son “compensadas “, en parte, a las empresas

a través de  una política de subsidios globales que ha generado una situación  cuya salida puede ser muy traumática. Es que los subsidios a los combustibles se llevaron cerca de 26000 millones de pesos en el año 2010 y las importaciones totalizaron casi 45000 millones de dólares.

 

Los fondos fiduciarios han sido otro instrumento para que empresas privadas se hicieran con la propiedad de centrales eléctricas.

 

En consecuencia, sería adecuado un paulatino incremento de las tarifas medias de la  electricidad  y del Gas Natural  para no repetir la traumática salida del plan de convertibilidad.

 

Al decir tarifas medias se están proponiendo subsidios cruzados entre los distintos tipos de usuarios para que los que más consumen paguen más cara la unidad consumida que los que tienen consumos bajos y los comercios más que las industrias.

 

Es decir, hay que revisar las estructuras tarifarias. Esto no debe ser  una política para la coyuntura sino que debe ser la política  tarifaria del País.

 

Por supuesto si la operación del sector estuviera en manos de empresas estatales la implementación sería más sencilla, porque los valores deberían cubrir  los costos y  una adecuada expansión de la capacidad productiva y no destinar montos a los accionistas dueños de las empresas privadas.

 

En síntesis

 

-Plan Nacional integral  de Desarrollo Sustentable del País.

-Planificación Energética.

-Recreación del poder de decisión de la Secretaría de Energía.

-Elaboración de un Código Energético.

-Recreación de las Empresas Estatales Energéticas de carácter Nacional y Federal.

-Recreación del Fondo de Energía a partir de los impuestos a los Derivados de Petróleo y Gas natural (que son  energías  no renovables y están presionando mucho sobre la estructura de Matriz Energética) para el financiamiento de parte de la expansión de la capacidad productiva, incluido el riesgo minero que implica la exploración.

-Asignar al sector privado el papel de  proveedor de los equipos e insumos que demanden las inversiones de las empresas.

-Recrear el Banco Nacional de Desarrollo como fuente genuina de financiamiento de parte de las inversiones del Sector.

-Reformular otra estructura de precios y Tarifas para salir paulatinamente del cuasi congelamiento actual  y que además sirva de instrumento para modificar la Matriz energética y de Generación de Electricidad.

 

Para terminar, no será posible instrumentar una Política Energética al servicio de las generaciones presentes y futuras del País si no se recrean las Empresas Estatales de Energía.

Si no, hay que ver  lo que son para Brasil PETROBRAS y ELECTROBRAS pese a  las críticas que se puedan hacer a  sus estructuras empresarias.

 



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