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09/10/2012

Rebelión en la granja

Fotografía de una de las actividades llevadas a cabo por los estudiantes universitarios. Corte de tránsito en la avenida San Marín y el "sepelio de la oveja". Fotografía de un diario de la época, archivo del autor de la nota Juan Wheeler.

De la revista digital Animales XXI (sin fecha de publicación)

Por Tomás Wheeler (*)

 

Como bien explica el autor, no es su intención plagiar a George Orwell, pero este título le pareció el más adecuado para describir lo sucedido en 1972, en la entonces Facultad de Agronomía y Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires. Aquello fue una verdadera “rebelión” de los estudiantes de veterinaria que, “huelga de hambre mediante”, finalizó con la separación de Escuelas y el nacimiento de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA. “Espero sinceramente que no hayamos “archivado” ese espíritu de rebelión, por nosotros, por nuestros hijos y por nuestros alumnos”, concluye el autor.

Sin querer plagiar el título a un famoso escritor indio [1], creo que es el más adecuado para designar un hecho que ocurrió 20 años atrás (este artículo fue escrito en 1992). Cuando un amigo me sugirió escribir algo al respecto, les soy sincero, la idea me gustó, pero me asaltaron los temores de no poder hacerlo. Esa época de mi vida me trae muchos recuerdos, que el tiempo los hace, en cierta manera, desfigurarse y hasta adoptar diversos significados. Así mismo, es imposible despegarles el contenido emotivo que va aumentando con el correr del tiempo.

Quiero señalar que aunque participé de todo aquel movimiento de “rebelión”, no me considero una figura central de los acontecimientos, tal como lo fueron otros compañeros que tuvieron un papel decididamente protagónico. No obstante, con el permiso implícito de todos ellos y con  la licencia de los lectores, trataré de reseñar muy brevemente los acontecimientos y de hacer un análisis muy particular de los mismos.

 

Aquella rebelión de los estudiantes de Medicina Veterinaria, de la Facultad de Agronomía y Veterinaria de la UBA, tuvo origen en el año 1972. Todo comenzó procurando conseguir un lugar adecuado para hacer las necropsias de patología, que se realizaban al “aire libre”. Recuerdo la primera asamblea de los alumnos de tercer año de Veterinaria, quienes decidimos enfáticamente no concurrir a las clases de Patología si no se “construía” por lo menos “un tinglado” bajo el cual pudiéramos realizar esas prácticas, ya que si no había que realizar las necropsias bajo la lluvia o el sol ardiente. Si mal no recuerdo, una de nuestras compañeras estaba embarazada y esto provocaba una mortificación mayor en ese grupo de “jóvenes estudiantes”.

 

Los acontecimientos se fueron sucediendo de tal forma que, con el tiempo, comprendimos que el problema básico no era “el tinglado”, sino la falta de presupuesto y la mala distribución del mismo entre ambas carreras.
Además, contemplábamos absortos como se desaprovechaba un área útil de la Facultad, “La Granja”, prácticamente abandonada, mientras veíamos a los animales por diapositivas o debíamos viajar largas distancias para poder tomar contacto con “una vaca”.

 

Mientras los acontecimientos se iban desarrollando, las autoridades de la Facultad, en ese momento un Decano Ingeniero Agrónomo, se volvían más intransigentes.

Esto nos llevó a la decisión de “tomar” la granja, tal cual se decía en el vocabulario de la época. La situación se tornó insostenible, desencadenándose  un traumático proceso, que incluyó marchas por la ciudad, la suspensión de las clases y una huelga de hambre.

Este relato tan breve de los acontecimientos deja fuera un sinnúmero de hechos y factores que terminaron desencadenando la división de las carreras de Agronomía y Veterinaria y la creación de la Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA. [2]

El espíritu que guiaba a “los rebeldes” era el de crear las condiciones para que la carrera de veterinaria pudiera desarrollarse independientemente, con sus propias autoridades (veterinarios) que conocían los problemas de nuestra profesión. Si eso se ha logrado o no, es un problema aparte que no estoy en condiciones de analizar ahora.

 

Pues bien, volvamos a “La Granja” y tratemos de explicar ese fenómeno. Un pequeño grupo de estudiantes, de una de las Facultades más importantes del país, decidió “ocupar” un sector de la Facultad y desarrollar un trabajo “comunitario” con el objetivo de poner en funcionamiento “una granja”. Los estudiantes se organizaron voluntariamente en grupos de trabajo, sumándose día a día voluntarios de todos los años de la carrera. Se efectuaron trabajos de albañilería, pintura, alambrado, instalaciones eléctricas, preparación de raciones para los animales, manejo sanitario de los mismos y hasta la instalación de un tambo. Lo que fue más sorprendente, los alumnos más avanzados de la carrera les enseñaban a los iniciantes y estos respondían “estudiando”. Todo bajo la constante amenaza de la represión por parte de la policía, consentida por las autoridades de la facultad que no veían con buenos ojos a “esos hippies”.

 

Hace veintiún años que ejerzo la docencia universitaria, aun antes de recibirme ya lo hacía como ayudante de la cátedra de Anatomía. En todos estos años he vivido muchas experiencias, me ha tocado convivir con diversas promociones de alumnos y en diferentes momentos de nuestras universidades, pero no he vuelto a observar un fenómeno semejante a “La rebelión en la granja”. Se podría aducir que fue un momento especial de nuestro país, que el fenómeno de la rebelión juvenil se manifestó de diferentes maneras en el mundo: los hippies,  la toma de París por grupos de estudiantes y trabajadores anarquistas y comunistas, la figura del “Che” Guevara combatiendo contra los “molinos de viento”, John Lennon y los Beatles, la Negra Sosa, Charly García, Lito Nebbia, el Flaco Spinetta y el Rock nacional. La guerra de Vietnam y los jóvenes norteamericanos quemando sus “citaciones” para enrolarlos forzosamente al ejército, etc. Se pueden mencionar otros fenómenos no menos importantes para la época “el amor libre”, la rebelión de la juventud contra una sociedad hipócrita y cerrada, en donde los “jóvenes” sólo podían hablar cuando se les otorgaba la palabra y sus opiniones eran tomadas como “cosas de chicos”, pero sin embargo podían ir a morir a la guerra. Una sociedad demasiado desigual, donde “muchos pobres” veían llenarse los bolsillos a “pocos ricos”.

 

Por otra parte en la Argentina, se vivía con euforia el renacer democrático (uno de tantos), con la esperanza en “El General”, figura mitológica al cual ninguno de nosotros había conocido y del cual sólo teníamos referencias por intermedio de nuestros padres o parientes o por la “militancia” estudiantil.

En vista de aquel entorno se comprende mejor aquel “despertar estudiantil” espontáneo, que fue capaz de movilizar a mucha gente detrás de un objetivo común, por lo menos eso creo. En definitiva, sin un objetivo político partidista, pero si claramente con un objetivo político estudiantil.

¿Por qué no se repiten fenómenos semejantes? ¿Acaso las condiciones actuales de nuestras Facultades son mejores? ¿Será que los estudiantes no se sienten hoy como ayer, partícipes de su momento?

Mientras escribo estas líneas escucho los acordes de “Yesterday” y me veo como un dinosaurio a punto de extinguirse. ¿Será que todo tiempo pasado fue mejor? No soy de los que creen eso, sin embargo qué bueno recordar que existió una “Rebelión en la Granja”. Muchos de sus protagonistas ocupamos hoy diferentes cargos directivos y ejecutivos en instituciones del país.

Espero sinceramente que no hayamos “archivado” ese espíritu de rebelión, por nosotros, por nuestros hijos y por nuestros alumnos.
 
(*) El autor, Dr. Juan Tomás Wheeler, actualmente se desempeña como Profesor Titular en el Departamento de Clínica Animal (UNRC) y Profesor Titular Clínica de Pequeños Animales (UNLPam).



[1] Orwell, George: El verdadero nombre de George Orwell fue Eric Blair y nació en la India en 1903 y murió en 1950. Tuvo una educación privilegiada. Escribió Rebelión en la granja (Animal Farm) en 1946. En este libro no se describe la historia de unos cuantos animales, sino se usan los animales para representar ideas políticas.

[2] (Ley 19.908 del 23 de octubre de 1972. Facultad de Ciencias Veterinarias. La separación se efectivizó desde el primer día del año siguiente y fue el primer decano el Dr. Guillermo C. Lucas)

 



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